Guardianas de la Xunáan Kaab: mujeres yucatecas mantienen viva la tradición de la abeja maya

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En los solares de numerosas comunidades de Yucatán, cientos de mujeres desempeñan una labor silenciosa pero esencial para la conservación de la abeja melipona o Xunáan Kaab, una especie sin aguijón que forma parte del patrimonio biocultural y de la cosmovisión del pueblo maya.

Además de producir miel, las meliponicultoras dedican gran parte de su tiempo a alimentar, reproducir y proteger las colmenas frente a amenazas como plagas, depredadores, lluvias intensas, la escasez de flores e incluso creencias tradicionales que forman parte de la cultura local. Su trabajo diario las ha convertido en las verdaderas guardianas de esta práctica ancestral.

Al igual que las abejas guardianas, cuya misión es defender la entrada de la colmena para proteger a toda la comunidad, las mujeres vigilan constantemente el estado de las colonias y procuran su bienestar. Su labor también incluye transmitir a las nuevas generaciones los conocimientos heredados sobre el manejo de las abejas y la elaboración de productos derivados de la miel.

Investigaciones señalan que, aunque aún no existe evidencia definitiva sobre si la meliponicultura fue iniciada por hombres o mujeres, registros históricos ubican las colmenas en los solares familiares, donde las mujeres tenían una participación activa en su cuidado. Por otra parte, documentos de la época colonial refieren que los hombres se internaban en la selva para recolectar miel silvestre destinada al pago de tributos.

La estrecha relación entre las mujeres y la abeja melipona también está presente en la tradición maya. El nombre Xunáan Kaab, que puede traducirse como “señora abeja” o “dama abeja”, está ligado a relatos orales que narran cómo una joven fue transformada por los dioses en la abeja sagrada, reforzando el simbolismo que une a las mujeres con esta especie.

No obstante, la conservación de la meliponicultura enfrenta importantes desafíos. El cambio climático, la deforestación, el uso de agroquímicos y la expansión de cultivos genéticamente modificados han reducido las fuentes de alimento para las abejas y afectan la salud de las colonias. A estos problemas se suman el desinterés de algunos jóvenes por continuar con la actividad y la implementación de modelos de producción que no siempre consideran los conocimientos tradicionales.

Las mujeres también deben enfrentar barreras sociales y culturales. Persisten creencias que limitan su participación, como la idea de que no deben manipular las colmenas durante ciertos periodos o que carecen de capacidad para organizar proyectos colectivos. Especialistas consideran que estos estereotipos invisibilizan el papel fundamental que han desempeñado durante generaciones en la conservación de esta práctica.

Desde la perspectiva del ecofeminismo, las meliponicultoras representan una forma de resistencia frente a las amenazas que afectan tanto a la biodiversidad como a las comunidades rurales. Su defensa de las abejas comienza en la vida cotidiana, al cuidar las colmenas, preservar los saberes ancestrales y enseñar a niñas y niños la importancia de respetar la naturaleza.

Las experiencias de estas mujeres forman parte del proyecto PAPIIT-UNAM IN301026, titulado Poner la vida en el centro: ecofeminismos y experiencias de mujeres meliponicultoras en Xcunyá, Yucatán, el cual busca visibilizar el papel que desempeñan en la protección de uno de los símbolos más representativos de la cultura maya y en la conservación de la biodiversidad de la región.