Trump endurece el cerco contra Cuba y golpea a su debilitado sistema energético

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Estados Unidos elevó nuevamente la presión contra Cuba con una nueva ronda de sanciones que apunta directamente a sectores estratégicos de la economía de la isla, en medio de una crisis energética cada vez más profunda y de un creciente deterioro de las relaciones entre ambos gobiernos.

Las medidas anunciadas el jueves incluyen sanciones contra Fidel Ernesto Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, así como contra la Empresa Importadora de Abastecimiento para el Petróleo de Cuba (Abapet), compañía encargada de importar equipos especializados y piezas de repuesto necesarios para mantener en operación la deteriorada infraestructura eléctrica cubana.

La decisión representa un nuevo golpe para un sistema energético que enfrenta constantes fallas, escasez de combustible y una infraestructura envejecida.

De acuerdo con Brett Erickson, especialista en sanciones y socio director de Obsidian Risk Advisors, el objetivo de Washington sería aumentar al máximo la presión económica sobre La Habana, afectando incluso la maquinaria considerada crítica para el funcionamiento de la isla.

“Estados Unidos está tratando de apretar las tuercas lo más que pueda”, sostuvo el especialista.

La crisis energética se profundiza

La ofensiva estadounidense ocurre mientras Cuba enfrenta una situación energética cada vez más complicada. Desde que el gobierno de Donald Trump amenazó a finales de enero con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, los apagones se han vuelto más frecuentes y prolongados.

Las interrupciones del servicio eléctrico han llegado a superar las 24 horas diarias, mientras las fallas de una red envejecida se combinan con el agotamiento de las reservas de combustible.

En este contexto, las nuevas sanciones contra Abapet podrían dificultar todavía más la adquisición de equipos y refacciones indispensables para mantener funcionando la infraestructura eléctrica.

Para Erickson, la estrategia estadounidense busca elevar la presión sobre el gobierno cubano hasta provocar cambios políticos.

El especialista consideró que la administración Trump no parece dispuesta a aceptar modificaciones parciales por parte de La Habana y apuntó directamente al papel del secretario de Estado, Marco Rubio, en la política hacia Cuba.

La Habana buscará esquivar las sanciones

Ante el nuevo escenario, Erickson anticipó que el gobierno cubano intentará encontrar mecanismos para evadir las restricciones estadounidenses, al considerar que prácticamente no tendría otra alternativa frente al endurecimiento de las medidas.

El trasfondo de la política de Washington es generar una presión económica suficientemente fuerte para obligar al gobierno cubano a realizar cambios, aunque los críticos de esta estrategia advierten sobre el impacto que las medidas pueden tener directamente sobre la población.

Mientras tanto, las conversaciones que ambos países sostuvieron a principios de año permanecen estancadas y, lejos de avanzar hacia una distensión, la relación bilateral vuelve a estar marcada por nuevas sanciones y mayores restricciones.