Un cargamento de más de 15 mil balones de futbol destinados a niñas, niños y jóvenes de comunidades vulnerables en México permanece desaparecido desde 2020, en un caso que involucra trámites aduanales fallidos, presuntas irregularidades y acusaciones de corrupción.
Los balones fueron donados por la fundación One World Play Project, organización internacional que impulsa el deporte como herramienta de desarrollo social. El envío arribó al puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, en tres contenedores con el objetivo de distribuirse entre organizaciones deportivas, programas sociales y gobiernos locales.
Sin embargo, los artículos nunca llegaron a sus destinatarios.
De acuerdo con Salvador de Anda, representante de la fundación para África y América Latina, los esfuerzos para recuperar el cargamento se toparon con obstáculos administrativos, información contradictoria y solicitudes de dinero por parte de personas que aseguraban poder agilizar los trámites.
La donación incluía 15 mil 617 balones fabricados con materiales de alta resistencia, diseñados para soportar años de uso sin necesidad de inflarse o repararse. El proyecto fue impulsado originalmente por el productor Tim Jahnigen con el respaldo del músico Sting, buscando beneficiar a menores en regiones con acceso limitado a equipamiento deportivo.
Según Agustín Sánchez, agente aduanal que participó en las gestiones, el problema comenzó cuando las autoridades determinaron que el cargamento no cumplía con los requisitos necesarios para ser considerado una donación exenta de ciertos procesos de importación.
A partir de entonces, la ubicación de los contenedores se volvió incierta. Aunque registros de la naviera indicaban que permanecían en el puerto de Lázaro Cárdenas, las organizaciones involucradas señalaron que nunca obtuvieron una respuesta clara sobre su paradero.
Durante las investigaciones también surgieron versiones que apuntaban a que el cargamento habría sido transferido al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep). No obstante, tras diversas consultas, la institución aseguró no contar con registros relacionados con la recepción, almacenamiento o comercialización de los balones.
Otras dependencias federales, incluidas autoridades aduanales, administradores portuarios y la Secretaría de la Defensa Nacional, también manifestaron no tener información sobre el destino final del cargamento.
Años después de su llegada a México, el caso continúa sin resolverse. De acuerdo con los representantes de la fundación, la empresa naviera logró recuperar los contenedores utilizados para el traslado, pero estos ya se encontraban vacíos.
La desaparición de los balones ha dejado sin respuesta una pregunta que persiste desde hace más de cinco años: ¿qué ocurrió con miles de artículos deportivos destinados a beneficiar a niños de escasos recursos en distintas regiones del país?



