La crisis política al interior del Congreso de Campeche suma un nuevo capítulo. De acuerdo con información difundida en redes sociales por el periodista independiente Leandro E. Dzib Reyes, fue rechazada la solicitud de amparo promovida por el diputado local Antonio Jiménez, luego de que —según se expuso— su defensa legal no logró precisar ni motivar adecuadamente las circunstancias que justificaran la necesidad de protección por parte de la justicia federal.
El revés jurídico no quedó ahí. Ante ese escenario, otros cuatro legisladores de Morena —Omar Talango, Ismael López, Gaspar Nah y María Ávalos— habrían optado por sumarse a la misma estrategia, buscando ampararse de manera preventiva frente a un contexto que califican como adverso y de alto riesgo político-legal.
Órdenes de aprehensión en puerta
Según la versión difundida por Dzib Reyes, la Fiscalía General del Estado de Campeche ya habría librado órdenes de aprehensión, un hecho que eleva considerablemente la tensión en el ámbito legislativo local. Aunque hasta el momento no existe un posicionamiento oficial detallando los delitos o causas específicas, el señalamiento apunta a una escalada judicial con claros efectos políticos.
El periodista sostiene que este movimiento no sería aislado, sino parte de una estrategia para debilitar o incluso “dinamitar” al grupo parlamentario de Morena en el Congreso local, presuntamente impulsada desde el Poder Ejecutivo estatal.
Ruptura interna y control político
En su publicación, Dzib Reyes sugiere que la intención final sería remover a los legisladores en funciones para dar paso a sus suplentes o, en su defecto, recurrir a quienes siguen en la lista plurinominal, reconfigurando así el equilibrio interno del Congreso y asegurando un mayor control político.
“La terquedad es mala consejera”, advierte el periodista en su análisis, al tiempo que cuestiona quién asumirá la responsabilidad de poner orden en un conflicto que ya trascendió el plano interno de Morena y amenaza con convertirse en un escándalo de alcance nacional.
¿Falló el llamado a la calma?
El conflicto también reaviva el debate sobre la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en días recientes habría llamado a la serenidad, la paciencia y al diálogo ante las disputas internas del partido. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire —planteada por el propio Dzib Reyes— es si ese exhorto resultó infructuoso frente a la dinámica de confrontación que se vive en Campeche.
Mientras tanto, el Congreso local opera bajo un clima de incertidumbre jurídica y fractura política, con legisladores recurriendo a amparos, versiones de órdenes de aprehensión y una lucha interna que exhibe las tensiones de poder dentro de Morena, justo cuando el discurso oficial insiste en la unidad y la transformación institucional.
Por ahora, ni la Fiscalía ni el Gobierno del Estado han emitido una postura detallada que confirme o desmienta los señalamientos. No obstante, el caso ya encendió las alertas y promete seguir generando repercusiones en el tablero político campechano



