Entre cifras y bostezos: diputados desatienden comparecencias del gabinete estatal en el Congreso

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Lo que debía ser un ejercicio de rendición de cuentas terminó convertido en una jornada de distracciones, pantallas encendidas y miradas perdidas. Las comparecencias de los secretarios del gabinete estatal ante el Congreso local transcurrieron entre exposiciones extensas, lectura de cifras y escaso interés visible por parte de los diputados.

Durante varias horas, los funcionarios desfilaron por la tribuna para presentar resultados, avances y estadísticas correspondientes a sus respectivas áreas. Sin embargo, en el salón del pleno la escena fue otra: legisladores revisando celulares, conversando entre sí o simplemente desatendiendo las intervenciones.

Informes extensos, poco debate

De acuerdo con lo observado en la sesión, la mayoría de las exposiciones se centraron en la lectura de informes técnicos y datos acumulados. Aunque el formato cumple con el protocolo de rendición de cuentas, el tono y contenido de las presentaciones fue percibido por varios asistentes como reiterativo y carente de anuncios relevantes o autocrítica sustancial.

Las comparecencias, diseñadas para permitir el contraste de ideas y el cuestionamiento legislativo, transcurrieron con intervenciones limitadas y sin confrontaciones de fondo sobre los principales retos del estado.

Algunos sectores han señalado que el ejercicio se redujo a cumplir con el trámite institucional mínimo, en un contexto donde el debate político parece cada vez más acotado.

Seguridad Pública rompe la inercia

La única comparecencia que logró captar momentáneamente la atención del pleno fue la del secretario de Seguridad Pública, Luis Felipe Saidén Ojeda.

El funcionario informó sobre los hechos ocurridos en Dzilam González, donde se registraron tres personas fallecidas y siete detenidos tras las ejecuciones del mes pasado. Ese momento generó un cambio perceptible en el ambiente: legisladores levantaron la mirada y siguieron con mayor atención la intervención.

Fuera de ese episodio, el resto de la jornada volvió a la dinámica de cifras, reportes administrativos y participación limitada.

Mayoría sin sobresaltos

En el contexto político actual, la correlación de fuerzas en el Congreso también marcó el ritmo de las comparecencias. Con una mayoría alineada al Ejecutivo, las votaciones y posicionamientos no representaron mayor sobresalto.

Críticos del formato señalan que el ejercicio pierde fuerza cuando no existe un cuestionamiento sólido o un contrapeso efectivo, convirtiendo la comparecencia en un acto protocolario más que en un verdadero mecanismo de fiscalización.

¿Rendición de cuentas o trámite legislativo?

Las comparecencias forman parte del proceso institucional de transparencia y evaluación del desempeño gubernamental. No obstante, la percepción de apatía legislativa y la falta de debate profundo reavivan la discusión sobre la necesidad de fortalecer estos espacios para que realmente cumplan su función democrática.

Por ahora, lo que quedó en evidencia fue una jornada larga, cargada de números y discursos formales, donde la atención fue tan escasa como los momentos de tensión política.