Lo que en los informes oficiales se presenta como eficiencia y responsabilidad institucional, en la calle se traduce en abandono. Sobre la avenida Alemán por calle 24, justo frente a las oficinas de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), el espacio público parece haber sido privatizado por la propia dependencia encargada —paradójicamente— de servir a la ciudadanía.
Tras trabajos de poda, los restos de vegetación no fueron trasladados a un sitio de disposición adecuado. En su lugar, ramas, troncos y hojarasca fueron amontonados sobre la banqueta, formando una barrera que obliga a peatones —incluidas personas mayores, niños y usuarios con discapacidad— a descender al arroyo vehicular para poder avanzar. 🌿🚶♀️🚗
🌿 La banqueta convertida en vertedero institucional
La escena resulta especialmente incongruente: mientras autoridades insisten en campañas de limpieza urbana y sanciones por tirar basura, una dependencia estatal utiliza la vía pública como depósito improvisado.
La banqueta, diseñada para garantizar movilidad segura, ha quedado reducida a zona de almacenamiento de residuos. No se trata de un incidente aislado, sino de una práctica recurrente que refleja desorganización operativa y falta de supervisión.
Vecinos señalan que los montones de poda permanecen durante días sin ser retirados, generando además riesgos sanitarios, obstrucción visual y deterioro de la imagen urbana. 🗑️⚠️
💧 Fugas persistentes y mantenimiento insuficiente
El problema se agrava en un contexto donde la ciudad enfrenta constantes reportes de fugas de agua y deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura hidráulica. Para muchos ciudadanos, la acumulación de residuos frente a la propia sede de la Japay simboliza una institución rebasada por sus responsabilidades básicas.
La inconformidad crece al considerar que la dependencia exige puntualidad en pagos y cumplimiento normativo a los usuarios, mientras el servicio y la atención a problemas cotidianos no siempre corresponden a esas exigencias.
🏛️ Señalamientos hacia la dirección
Críticos apuntan directamente al titular del organismo, Francisco Torres Rivas, a quien acusan de priorizar la agenda política sobre la operación técnica. Según estas voces, la falta de orden visible en instalaciones propias refleja una gestión más enfocada en la proyección pública que en la solución de problemas urbanos.
Aunque no existe una postura oficial específica sobre este caso, la percepción ciudadana apunta a una desconexión entre el discurso institucional y la realidad cotidiana.



