En Yucatán, la heladez ya no solo congela madrugadas: también congela la ética pública. Wendy Méndez Naal, presidenta del DIF Yucatán y conocida en círculos críticos como la primera dama del fashion, decidió que la entrega de cobertores era el escenario ideal para montar un espectáculo político con sello Morena, más cercano a un mitin anticipado que a una acción humanitaria.
No bastó con aparecer enfundada en vestidos de diseñador valuados entre 17 mil, 20 mil, 30 mil y hasta más de 35 mil pesos. La funcionaria convirtió la ayuda invernal en un circo de autopromoción de la 4T, acompañada por una comitiva cuidadosamente seleccionada: el diputado federal Óscar Brito Zapata, la diputada local Clara Rosales Montiel y el regidor meridano Adrián Gorocica Rojas, entre otros militantes morenistas, como si se tratara de una gira proselitista y no de una entrega de apoyos.
El recorrido incluyó las comisarías de Dzityá, San Antonio Hool, Xcunyá, Dzibilchaltún y Sodzil Norte, todas pertenecientes al municipio de Mérida. Zonas donde, casualmente, Morena tiene interés político y donde la pobreza sirve —una vez más— como escenografía electoral.
Servidores de la Nación: operadores de campaña con cargo al erario
De acuerdo con denuncias ciudadanas, los beneficiarios no fueron seleccionados por criterios técnicos del DIF estatal, sino por los ya conocidos Servidores de la Nación, figuras adscritas a un programa federal que, en teoría, nada tienen que ver con apoyos estatales. La línea fue clara: mezclar padrones, confundir programas y capitalizar políticamente la necesidad.
Pero el guion fue todavía más burdo. A los beneficiarios se les habría dicho que los cobertores eran “gracias a los diputados de la 4T”, un mensaje que no solo es falso, sino que podría configurar un delito electoral, al usar recursos públicos con fines de promoción política personalizada y partidista.
El fashion contra la pobreza: prioridades bien claras
Este despliegue político parece una reacción directa a las publicaciones que exhibieron el estilo de vida de alta costura de la presidenta del DIF. Mientras se pide austeridad al ciudadano de a pie, Méndez Naal desfila con ropa de diseñador y administra un equipo con un costo aproximado de 15 millones de pesos al año.
Para ponerlo en términos simples, incluso para quienes gobiernan a base de eslóganes: con ese presupuesto anual se podrían adquirir más de 210 mil cobertores, considerando un precio de 71.50 pesos por pieza al mayoreo, según una compra previa registrada por la empresa WPE Textil en la Plataforma Nacional de Transparencia.
Pero claro, los cobertores no lucen en Instagram, ni generan fotos con diputados, ni sirven para posicionar nombres rumbo al 2027.
Morena y la vieja escuela que juró combatir
Lo ocurrido deja al descubierto lo que ya es costumbre en la 4T: criticar las prácticas del pasado mientras las replican con mayor cinismo. Uso electoral de programas sociales, operadores federales actuando como promotores partidistas y funcionarios convertidos en influencers del poder.
En Yucatán, la ayuda social se volvió utilería; la pobreza, un fondo para la foto; y la política social, una pasarela donde el mensaje es claro: primero el proyecto político, luego —si sobra tiempo— la gente.
Mientras tanto, Morena seguirá repitiendo que “no son iguales”, aunque cada entrega de cobertores con discursos partidistas y vestidos de lujo se encargue de demostrar exactamente lo contrario.



