Desde el inicio de la administración municipal encabezada por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, quedó claro que su gobierno apostaría por una nueva forma de hacer política: políticas públicas de territorio y no de escritorio, como ella misma lo expresó en su discurso inaugural.
Uno de los cambios más notorios se ha dado en una de las dependencias históricamente más señaladas por la ciudadanía: el Catastro municipal de Mérida. Durante administraciones anteriores, esta área fue percibida como una dependencia hermética, con procesos administrativos complejos y una imagen negativa entre los meridanos, debido al incremento desproporcionado de valores catastrales, lo que generó molestia social al ser vista como una simple caja recaudadora sin sensibilidad ciudadana.
Con la llegada de Cecilia Patrón a la presidencia municipal, este escenario comenzó a transformarse. El nombramiento de Efraín Rivero Euán como subdirector de Catastro marcó un punto de inflexión. Desde el primer día, el funcionario optó por bajar al territorio, cambiando la lógica administrativa por una política catastral cercana a la gente.
Recorridos constantes por colonias, comisarías y fraccionamientos de Mérida, atención personalizada y explicaciones directas —tanto en redes sociales como de manera presencial, vivienda por vivienda— han permitido que los ciudadanos verifiquen y comprendan sus valores catastrales, avanzando hacia una política más justa y transparente.
Este nuevo enfoque ha sido respaldado por la propia alcaldesa Cecilia Patrón, quien se mantiene atenta y supervisando de manera directa el funcionamiento de las dependencias municipales, consolidando una forma distinta de gobernar, basada en la cercanía, la escucha ciudadana y la presencia permanente en el territorio.
No obstante, este movimiento ha generado incomodidad dentro de ciertos sectores políticos. El activismo territorial de Rivero Euán ha causado escozor entre algunos cuadros del PAN y funcionarios de primer nivel del Ayuntamiento de Mérida, especialmente al persistir su aparición en registros de militancia del PRI, lo que ha despertado especulaciones políticas.
La interrogante es inevitable:
¿Se trata de una alianza política acordada desde 2024, cuando fuerzas partidistas se unieron para ganar la ciudad, o estamos ante una nueva reconfiguración con miras al 2027?
Lo cierto es que perfiles como el de Efraín Rivero Euán, con una estrategia de atención casa por casa, han logrado transformar la percepción del Catastro municipal. Hoy, hablar de esta dependencia ya no genera rechazo ni desconfianza, sino que suma puntos a la imagen pública de la alcaldesa Cecilia Patrón.
Todo indica que estos movimientos y ajustes en la administración municipal se intensificarán a lo largo de 2026, marcando una etapa clave en la vida política y administrativa de Mérida.
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