El ciclo de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid comenzó de la peor manera. En su debut oficial, el conjunto blanco cayó 3-2 frente al Albacete en el estadio Carlos Belmonte y quedó eliminado en los octavos de final de la Copa del Rey 2025/26, en un resultado histórico para el equipo manchego.
Con un once cargado de rotaciones y varias ausencias importantes, el Real Madrid asumió el protagonismo desde el inicio, pero su dominio de balón fue estéril. La posesión no se tradujo en ocasiones claras y los remates lejanos de Arda Güler y Vinícius Júnior fueron lo más destacado de un primer tiempo falto de profundidad.
El Albacete golpeó primero. A los 42 minutos, Javi Villar aprovechó un tiro de esquina y, sin marca, conectó un cabezazo que desató la locura en las tribunas. El gol expuso nuevamente las debilidades defensivas del Madrid en el juego aéreo.
Antes del descanso llegó la reacción visitante. Franco Mastantuono, uno de los nombres propios del encuentro, apareció atento en el área para empujar un rebote tras un cabezazo de Huijsen y marcar el 1-1, anotando su primer gol con la camiseta blanca y dejando atrás su responsabilidad en el tanto recibido.

El complemento mostró un guion similar. El equipo de Arbeloa volvió a monopolizar la pelota, pero careció de ideas para romper el orden defensivo del Albacete. Los cambios no lograron modificar el desarrollo y el partido se fue cargando de tensión.
A los 82 minutos, Jefté Betancor volvió a castigar al Madrid tras una jugada a balón parado y puso el 2-1 para el conjunto local. Cuando la eliminación parecía consumada, Gonzalo apareció en el minuto 91 con un cabezazo que significó el 2-2 y le devolvió vida al conjunto blanco.
Pero el golpe final fue devastador. En tiempo añadido y con el Real Madrid desordenado, Jefté ganó en velocidad, resistió la marca y definió con precisión para sellar el 3-2 definitivo, firmando una actuación memorable.
Así, el Albacete consiguió una de las victorias más importantes de su historia en la Copa del Rey, mientras que el Real Madrid se marchó eliminado y envuelto en dudas, en un debut que dejó a Arbeloa con más preguntas que respuestas.




